7 sabrosas y originales tapas españolas

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A principios del siglo XXI, un comando compuesto por siete de las más deliciosas tapas de la gastronomía española fueron seleccionadas por su sabor y originalidad. No tardaron en extenderse por los rincones más selectos de la geografía hostelera.

Hoy, buscadas todavía por su legendario sabor, las tapas sobreviven a las fieras garras del insaciable comensal español y del curioso turista japonés. Si a usted le pica el gusanillo y acude a un bar, quizás pueda saborearlas. Ellas son “El Equipo T”.

Es inevitable que, al leer el fragmento anterior, se reproduzca en nuestras nostálgicas mentes, inconscientemente, la memorable melodía de la ya mítica serie de televisión. Y no es para menos, pues el repertorio de tapas que vamos a presentar a continuación no se merece menor honor.

La tapa española es la perfecta traducción culinaria del refrán “el buen perfume se guarda en frasco pequeño”. Capaz de hacer sombra a la sofisticada y exquisita cocina francesa, esta ancestral tradición gastronómica se remonta, según las leyendas populares, a la mismísima Edad Media Castellana. Con el paso de los siglos, estos extraordinarios aperitivos han sabido adaptarse a las tendencias culinarias que han ido surgiendo, convirtiéndose en uno de los referentes de la gastronomía española en todo el mundo.

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De hecho, son las tapas las que verdaderamente dan sentido a la tradición española de “salir a tomar algo”. El placer de una cerveza fría en una soleada terraza, el dulce aroma del vino contemplando un majestuoso paisaje de montañas o las cálidas tardes de domingo entre amigos viendo el fútbol en el bar de la esquina, todo, absolutamente todo, se precipitaría sin remedio en un pozo de insipidez de no ser por estos extraordinarios platos.

Así que, sin más dilación, os presentamos esta estupenda selección de tapas que podéis utilizar para acompañar las cañas y refrescos en vuestros bares o como sofisticados entrantes en vuestros restaurantes:

Patatas al horno con pasta Gochu Jang.

No os alarméis, ya que aunque pueda sonaros a chino, esta singular pasta no lo es: es coreana ¡Ojo! Se trata de una sabrosa y sencilla pasta picante, elaborada a base de soja fermentada y guindilla. Y la preparación de este aperitivo no es más compleja: condimenta unas patatas con jengibre, pimienta negra, lemon grass y sal, hornea las patatas y por último dale a estas una capa de Gochu Jang diluido en aceite de oliva y agua para reducir el ardor de la guindilla. Y así, en tres sencillos pasos, dispondremos de un plato tradicional, como son las patatas al horno, con un toque exótico, proporcionado por la pasta coreana, que no china, Gochu Jang.

Tosta de cangrejo y mayonesa.

Ya os hablamos de este aperitivo en un post anterior y aquellos que seguisteis nuestros consejos habréis podido comprobar cuan ciertas eran nuestras palabras. Así que aquí va de nuevo esta propuesta culinaria sobrenatural: una dorada y crujiente rebanada de pan tostado cubierta con una ligera y suave capa de mayonesa sobre la que se disemina carne de cangrejo y, si no tenéis suficiente, una glamurosa lámina de sucedáneo de caviar.

tapasEmpanadillas de morcilla y manzana.

¡Esperad, no paséis tan rápido de esta sugerencia culinaria! Aunque a simple vista esto pueda parecer, como se suele decir vulgarmente, una “guarrería de esas modernas”, dadle una oportunidad, porque éste Frankenstein de la cocina también tiene su corazoncito ¡Y bien rico! Lo primero, pocha en una sartén con aceite una manzana troceada. Añádele piñones y, cuando estos estén tostados, unas rodajas de suculenta morcilla. Remueve hasta que ésta se deshaga y todo quede bien mezclado. Con este compuesto, procede a rellenar la pasta de empanadillas. Hornéala en el horno y arrepiéntete del error que ibas a cometer al juzgar esta humilde y sabrosa receta.

Hojas de cogollo de Tudela con aguacate y tomate.

Tapa extraordinaria porque no sólo se saborea con el paladar, sino también con la vista. Trocea cebolla y chalota y combínalas con unas rodajas de tomate cherry, maíz dulce, cilantro, aguacate en dados y nueces y colócalo todo sobre unas hojas de cogollos de Tudela bañadas de mayonesa o alioli. Corónalo todo con un chorreón de vinagre balsámico. Puedes sustituir estas salsas por otras de elaboración enteramente vegetal y dispondrás de un plato sano, sabroso y totalmente apto para vegetarianos ¡No olvides que la Visa no la usan únicamente los carnívoros!

Pincho de solomillo, cebolla y queso.

Pochamos cebolla y la servimos sobre un medallón de solomillo, no muy hecho, y colocamos queso encima. Gratinamos y lo colocamos todo sobre unas rodajas de pan tostado y listo, ¿no? Sí, pero… ¿por qué no añadir, entre la cebolla y el queso gratinado, un delicado y jugoso, a la vez que sabroso, trocito del más tierno melocotón en almíbar? Vale, nos habéis pillado. Es otra triquiñuela para colaros una guarrería moderna más. Pero creednos, es una auténtica experiencia extrasensorial para el paladar.

Croquetas de pescado y queso.

tapasDesmenuza pescado cocido, sin piel ni espinas, y mézclalo con salsa bechamel, queso, ajo, perejil y huevos. Luego, salpimentar y envolver en pan rallado y clara de huevo antes de freír. No es una propuesta extremadamente original, pero resulta muy interesante como alternativa a las tradicionales croquetas de carne. Además, con eso de que son de pescado, las pones en tu menú bajo la mística denominación de “Croquetas de secreto malagueño” y se la comen hasta los alérgicos al pescado. Con respecto a estos, pásale la cuenta antes de que prueben bocado ¡Aquí no se come de gorra!

Tosta de champiñones.

Y ahora sí, un plato «normalito»: pocha en aceite ajo troceado, chalotas y champiñones laminados; prepara al baño maría un huevo, previamente batido en un bol, hasta que adquiera una consistencia cremosa y luego añádelo al combinado de ajos, chalotas y champiñones, mezclándolo todo bien; por último, sirve esta exquisita mezcla sobre un crujiente pan tostado untado de ajo y tomate. Una auténtica experiencia de sabor que llevará a tus comensales a cuestionarse el tipo de setas que han comido.

Y hasta aquí esta publicación en honor a la tapa española: una tradición culinaria de aspecto escueto  con un corazón que no entra en el plato.