Principales características de un buen jamón

El jamón es un producto muy arraigado y de gran valor en las cocinas españolas. Además de su consumo directo, es un ingrediente fundamental de muchos platos típicos de nuestra geografía. Dada la importancia que este producto tiene en la gastronomía ibérica, es importante conocer las características de cada tipo, para así obtener el máximo rendimiento de éstos.

En las siguientes líneas, vamos a mostrarte algunos de los principales tipos de jamones existentes, a saber: serrano (blanco), ibérico y húngaro, así como algunos consejos sobre su uso en la hostelería.

Jamón Serrano

Se caracteriza por unos tiempos de curación comprendidos entre los diez y dieciséis meses, dependiendo fundamentalmente de su peso. Se trata de un jamón sabroso, agradable al tacto y al gusto y con menos grasa y más carne que otros tipos de jamones. Resulta una opción inteligente para servir en aperitivos y bocadillos.

Jamón Húngaro

Se trata de un producto fruto de la combinación de dos razas porcinas distintas: la húngara y la ibérica. Este tipo de jamones está definido entre el cerdo ibérico y el blanco. Se obtienen de presas grandes, por lo que suelen ser jamones de gran tamaño y con una cobertura y una veta interior de grasa muy alta. Al corte presentan un color rosado. Su curación oscila entre dieciocho y veinte meses, dependiendo del peso (entre 6.5 y 8.5 kilogramos aproximadamente).

Jamón ibérico

Como su nombre indica, se trata de un jamón de cerdo nacional. Su curación oscila entre los veinte y veintiocho meses, dependiendo de su peso (entre 6 y 7,5 kilogramos aproximadamente). Es un jamón muy graso en comparación con el blanco. Sin embargo, su carne es más jugosa y de un color más oscuro. Presenta una pezuña oscura, con una pata fina. Es ideal para servir en raciones acompañándolo siempre de buen vino. Le invitamos a saborear el auténtico jamón ibérico de guijuelo accediendo a nuestra tienda online.

jamón ibérico

Cada uno de estos tipos, se diferencian en distintas calidades (según su curación o la cantidad de bellota ingerida). En otra entrada posterior, comentaremos posibles formas de acompañar este magnífico producto.